Ganadores del concurso relato breve FILBo 2015

Con 805 participantes en su primera versión, el primer premio de cuento corto de la Feria Internacional del Libro de Bogotá superó todas las expectativas. Una amplia participación internacional, una masiva presencia de jóvenes y la claridad de que los buenos lectores quieren contar sus propias historias son las más importantes conclusiones de esta convocatoria.

El correo se desbordó. En menos de un mes de convocatoria llegaron cientos de cuentos con una extensión no mayor a los doscientos caracteres. En total, 805 relatos breves terminaron en las manos del jurado, justo cuando la FILBo 2015 se celebraba en Bogotá y le rendía un homenaje al universo mítico de Macondo, con un récord de visitantes que superó las 512 mil personas.

Además, la calidad de los textos recibidos fue tan alta que hizo ardua y exhaustiva la labor de elegir los ganadores. Pero acá están los mejores.

No sobra sin embargo resumir primero que de las 805 propuestas recibidas, al menos un cuarenta por ciento de las obras proviene de países de habla hispana distintos a Colombia, donde se celebró la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2015 que convocó este certamen. Autores de naciones como México, Chile, Perú, Argentina, Uruguay y una gran mayoría de España se hicieron presentes.

Otro dato que vale la pena destacar es la altísima presencia de jóvenes. Temáticas como el colegio, el primer amor, el primer acercamiento en sus vidas a un libro, las sagas, los mundos mágicos y otros temas de la literatura juvenil se hicieron presentes. Llama también la atención un buen número de textos que apelaron a las reseñas antes que al relato breve, mostrando un desconocimiento del género.

Sin embargo, primó la imaginación. Los relatos ganadores toman como referencia el libro y hacen que sus historias se centren en pocas líneas en mantener una tensión y en generar un ambiente del que es difícil evadirse. Alusiones ingeniosas a Kafka, a García Márquez, a Anna Frank, al fin del mundo o a Homero fueron las más sagaces en abordar las propuestas narrativas.

El jurado decide así entregar un primer puesto, un segundo lugar y un tercer lugar compartido para los relatos detallados a continuación, y establece diez menciones de honor para los siguientes relatos abajo mencionados.  Además, se toma el trabajo de sugerir algunos cuentos adicionales para publicación por su calidad narrativa o por sus giros creativos a la hora de abordar una historia.

El aporte de las editoriales fue vital para que este concurso fuera posible. Las editoriales que participaron y que merecen una mención destacada por su contribución a la divulgación de la cultura y el apoyo a los escritores nuevos fueron *Océano, Urano*, *Penguin Random House, Carvajal, Planeta, Ediciones B* y el *Fondo de Cultura Económica FCE*. A ellos, mil gracias.

El jurado, conformado por el escritor, periodista y editor *Enrique Patiño*, por el escritor barranquillero *Hernando de La Rosa*, por la editora cultural *Ileana Bolívar*, por la escritora infantil y consultora en temas de género *Liliana Arias*, por el escritor colombiano *Juan Camilo Rincón* y por el periodista cultural *Carlos Castro*, y de acuerdo a la sumatoria de votos de cada uno de ellos, otorgan los siguientes premios a los ganadores, a quienes se les comunicará directamente este fallo:

Ganador (500 mil pesos en libros):

«El refugio», de Erick Rodríguez Marrugo (Colombia)

Segundo lugar (300 mil pesos en libros):

«El último libro», de Eduardo Vergara Castizaga (Chile)

Tercer lugar (200 mil pesos en libros):

«El rescate de Moby Dick», de María Victoria Acevedo Ardila (Colombia)

«Las memorias del olvido», de César Augusto Álvarez Téllez (Perú)

Menciones de Honor:

*Fe*, de Raúl Clavero Blázquez

*Jacinto Bareque,* de Lucas Posada González

*Corresponsal*, de Kerym Andrés Rivas Cuan

*Alternativo*, de  Kalton Harold Bruhl

*La biblioteca de los recuerdos eternos, *de María Paula Rojas Huepe

*Cenizas, *de J.C. Duarte

*Evasión, *de Rolando de la Cruz Blanco Hernández

*Fidelidad, *de Francisco Javier Rodríguez Barranco

*Crimen mudo, *de Angélica María Castellanos García

*La última línea, *de Diego Fernando Batero Santofimio

*Destacados por el jurado por su propuesta y calidad narrativa*

*La artesana de libros*, de Andrea Catalina Fajardo Puente

*Los amantes suicidas*, de Mariana Süssmann Herrán

*Sin notar*, de Andrés Camilo Torres Estrada

*Cantos de sirena*, de Ángel Fabregat Morera

*El día del gran volumen*, de Juan Carlos Zorrilla Amelinez

*Miguel de Cervantes Saavedra*, de Leonardo Dolengiewich

*Refugio*, de Laura Juliana Alvarez Mantilla

*Combustión espontánea*, de  Alejandro Sueiras Hernández

*El ágrafo*, de José Manuel Dorrego Sáenz

*¿Cómo es este hombre del que estás enamorada?,* de Marr Nieto

*Manifiesto,* de Diana Carolina Gutiérrez Montoya

*El fin del mundo*, de Diana Paola Bohórquez Garzón

*La principessa en la playa*, de Katty León Zuluaga

*La máquina de Dios*, de Gonzalo Salesky

*Amor puntual,* de Paola Tena Ronquilla

*De los amores negados,* de Juliana Buitrago Santa

*La palabra asesina,* de Claudia Bohorquez Diaz

*Guerra de los gramáticos,* de C. Gerardo Perla.

*Doce pasos*, de Sara María Lagos Obando

*El paseo*, de Tatik Carrión

*Hipoacusia*, de Nathaly Cuesta

*Simbad y Rodrigo*, de Nicolás Camilo Cuervo Rincón

*Nouvelle Cuisine*, de Luisa Fernanda Pérez Berna

*La voz de mi madre*, de Marcela Alluz

*A Emma*, de María Camila Tafur Leal

***

*Las obras ganadoras.*

*EL REFUGIO (primer lugar)*

Hoy su padre la llevará a casa de un editor para revisar sus textos. Mientras él llega, acostada, se imagina a sí misma convertida en escritora. Todos han elogiado sus escritos biográficos, anotaciones diarias de aquellos días de encierro en el refugio. Imagina algunos títulos para el libro, el que más le suena es *La Casa de Atrás. *Ahora que la guerra ha finalizado aprovecha para caminar por los jardines cercanos donde las hojas emancipadas llueven de los arboles. Regresa a su habitación, saca de un cajón sus cuentos y su diario, se sienta a ojearlos y queda satisfecha con lo que lee. Mira el reloj, cierra los ojos para descansar y para que su padre, al creerla dormida, intente despertarla con una caricia. A lo lejos percibe las pisadas acercándose y se alista para recibir un beso o un abrazo. Escucha el sonido de la puerta abriéndose y luego esos brazos sobre su cuerpo que la hacen sentir protegida y libre. Sólo hasta que abre los ojos Ana Frank  regresa de su ensoñación, y comprende que los nazis acaban de encontrar el refugio y que quien la abraza es un uniformado que ahora pisotea sus papeles y sus sueños.

*EL ÚLTIMO LIBRO (Segundo lugar)*

El preso del último calabozo pidió como deseo, ante su larga permanencia en la prisión, libros, para pasar los días y matar las horas. Leyó poemas, *La Biblia, Don Quijote*, y un centenar de historias de caballeros, castillos y damas, en fin todo lo posible de conseguir en una época de persecución ideológica.

El carcelero, quien no sabe leer, al no encontrar más textos, busca en los anaqueles prohibidos hasta hallar unos manuales a los que no les da mayor importancia.

Y así el prisionero retorna a la lectura con los libros prohibidos, algunos con arengas en torno a la libertad, otros utopías de mundos futuros, pero es uno al que su atención regresa, un libro que describe cómo se construyó una prisión de hace 200 años y de sus debilidades estructurales y pasadizos secretos.  Lo lee dos veces y lo esconde en la celda de manera que lo encuentre el siguiente prisionero pues hoy, en este día de lluvia torrentosa, escapa sabiendo el secreto, que toda prisión tiene su debilidad.

*EL RESCATE DE MOBY DICK (Tercer lugar)*

Cuando llegué a casa ya tenía viviendo adentro una pequeña colonia. Cientos de esporas bailaban por mis páginas. El ritual antiguo de la vida se tejía silencioso. Cada día se hacía más intensa mi agonía, iba cambiando de color. Mi lomo de animal enfermo se agazapaba entre otros libros, entre otros sueños. Los contagiaba  y solo pedía un salvador. Ella trató de limpiarme con lavanda, me encerró entre bolsas, en extraños palacios de hielo, abrió mi piel al sol. Nada funcionaba. Cuando se dio por vencida me acarició, acercó su boca y me leyó despacio. Al amanecer me dejó bajo su cama. Estuve olvidado durante meses. Creía que jamás me volverían a tocar, terminaría como un tal Gregorio Samsa, pero él apareció: era un ratón con los ojos tristes de los hombres. Firmín me tomó entre sus manos y aspiró con dulzura mi mohosa anatomía. Mientras me desnudaba con los ojos se moría de a pocos. Los dos nos deshacíamos en palabras. Una ballena blanca iluminaba la noche. Estábamos menos solos.

*LAS MEMORIAS DEL OLVIDO (tercer lugar)*

Esa tarde salía de la Feria del Libro, una vez más, cuando me choqué bruscamente con una mujer.

La vi caer de pronto, como desmayada, cobijando entre sus manos el libro de Memorias de García Márquez.

Me agaché a auxiliarla. La expresión de su rostro, con los ojos cerrados, no me resultó ajena. Cogí el libro, sin dejar de contemplarla, cada vez más convencido de que aquella mujer no me era nada extraña.

¿Quién es usted?

Reaccionó de repente, entreabriendo los ojos. Me miraba, incrédula. No obstante, me permitió que la ayude a levantarse y aceptó mis disculpas, regalándome una sonrisa.

Y charlando con ella sobre  el libro, la acompañé a  su casa, donde al parecer la estaban esperando su esposo y su hijo.

Me invitó a pasar. Mi sorpresa aumentó al descubrir el retrato familiar. Experimenté luego la absurda sensación de estar soñando.

Yo, sin poder escapar de mi asombro, observé el libro detenidamente, y me fijé en la mujer, que me sonreía.

Apareció su hijo.

El  pequeño Gonzalo me reconoció: se apresuró a abrazarme y besarme, como si yo no fuera la sombra de un fantasma.

Recién entonces tuve la certeza de que aquella mujer era Mercedes Barcha, mi esposa.

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